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  • Candela Review

Desde dónde nos manifestamos

Updated: Jul 31




A siete días de Cuba libre, desde Candela Review, reafirmamos nuestro lugar en lo anárquico y contra los estados como espacios desde los que se ejerce el poder y la violencia. Además, reafirmamos nuestro apoyo al pueblo cubano y a todas las personas que dentro y fuera del país han decidido expresar sus reclamos. Denunciamos el carácter violento de las órdenes dadas por el estado cubano para que ciudadanxs comunes ejerzan la violencia: física y psicológica, en las calles, en los hogares, en las redes sociales, en los medios de difusión masiva... (movilizadxs por las organizaciones de masa, las instituciones escolares y laborales, los gremios intelectuales, el partido y el Servicio Militar Obligatorio); así como la movilización de fuerzas militares (uniformadas, enmascaradas tras el ropaje civil), en pos de reprimir las protestas que hicieron temblar nuestro archipiélago de punta a cabo, y cuya legitimidad se niega y descaracteriza. Entendemos estas protestas como el síntoma de un malestar generalizado ante la ineficacia del gobierno cubano, que se enuncia como gestor de beneficios, mientras confirma su posición nacionalista, autosuficiente, clasista, racista, chovinista y patriarcal, desde un marco de corrupción e incompetencia. Sabemos que es complejo tejer y hacer converger todos los hilos de las tramas que nos atraviesan, nos unen y nos distancian, alimentadas por décadas de confrontación, rancio adoctrinamiento, retórica bélica, crisis migratorias masivas y a cuentacuerpos, que han desangrado la Matria de sus hijxs (lxs más amadxs y lxs más odiadxs, lxs más vilipendiadxs, lxs más demonizadxs...). Será difícil rehacer un país depauperado ética y económicamente, al tiempo que sanar los odios de lxs de “adentro” y lxs de “afuera”, lxs reprimidxs y lxs represorxs de a pie (oprimidxs todxs). Hace más de sesenta años, el liderazgo de un partido hizo converger, bajo el lema de una necesaria un(anim)idad, organizaciones políticas como el Partido Socialista Popular, el Directorio Revolucionario 13 de marzo o el M-26-7. La efusión revolucionaria instó a excluir del proyecto a esos “otros” que el discurso (mediático, oficialista, gubernamental y partidista) califica como contrarios a una Revolución que dejó de serlo desde que se institucionalizó. Queremos subrayar que durante mucho tiempo la lucha contra ese estado cubano “revolucionario” monolítico, desde espacios de gestión de comunidades diversas y voces que han expresado el disenso, ha sido invisibilizada y etiquetada como una práctica de los “enemigos” de nuestra soberanía. Las protestas que comenzaron el 11 de julio en San Antonio de los Baños (o acaso el 10 en Palma Soriano o en Matanzas), como acto que abarca los reclamos pacíficos y el odio acumulado contra el poder que ha usurpado los derechos de una “masa” que no es homogénea, sino conjuntos múltiples, insumisos e incómodos son imposibles de acallar. Ni mediante las armas en las calles, ni con los carteles en las plazas, ni con las campañas de descrédito y manipulación en el Noticiero Nacional, ni con las cacerías de brujas o las detenciones de quienes se manifestaron o escribieron en sus redes contra la violencia o entregaron su carnet de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Esa sangre tiene nombre. Las, hasta este minuto, 507 personas (desaparecidas, detenidas o liberadas con medida cautelar), que han sido identificadas en un esfuerzo colectivo de varias feministas cubanas, ejercían un derecho que debería ser legítimo, de expresar, de las maneras que sean precisas, incluso violentas, sus reclamos. Aprendemos con estas acciones ya no solo a escuchar y a practicar el entendimiento ante el disenso (del “preso político”, la “dama de blanco”, el “artivista”, el “mercenario”, el vecino, la hija en la diáspora, el “exilio duro” de Miami y todxs lxs que nos demuestran la falsía de estas etiquetas), sino a buscar los caminos para protestar eficazmente. Denunciamos la demonización de lo que el gobierno denomina fake news desde los medios de difusión estatales y la televisión cubana. Estas, junto a muchos de los memes, los videos espontáneos y las fotos que circulan hoy, constituyen cuadros móviles de los imaginarios posibles de resistencia y triunfo del pueblo de Cuba ahora, son el deseo vivo (y no momificado ni estratificado) de las revoluciones, como lo es la foto del policía, aparentemente quebrado de llanto en una acera cualquiera. Con él renace la utopía de que se llenen de claveles los fusiles. Apostamos por la construcción de comunidades de intercambio de afectos y saberes. Queremos y podemos sanar de todo lo que nos ha dividido e impedido dialogar y construir por años un país donde sean “todos los derechos para todas las personas”, donde se apruebe el matrimonio igualitario, donde haya un código inclusivo y una ley integral contra la violencia de género, donde se liberen los medios de producción en vez de depender sucesiva y exclusivamente de otras economías, donde se aplique la ley de protección animal y se viva en comunión con el ecosistema. De paso, sí condenamos el bloqueo, lo que tiene de real y lo que tiene de irreal, sobre todo porque mientras pueda ser enunciado constituirá una justificación del gobierno, y de quienes, como nosotras, se identifican con el antimperialismo, pero no consiguen ver la naturaleza compleja de los sucesos en Cuba. Consideramos que es responsabilidad de quienes se posicionan fuera de Cuba como antimperialistas, descoloniales o feministas, separar la paja del trigo, y entender que apoyar las protestas allí es apostar por los derechos del pueblo y evitar el neoliberalismo del gobierno actual o de otro futuro, así como de una dictadura venidera, más militarizada. Invitamos a ofrecer otras alternativas para el pueblo cubano, que no sean ni el gobierno actual ni una intervención militar ni otro proyecto neoliberal, y a apostar por la construcción de redes de solidaridad, hoy, ahora. Como ha dicho La Cole, en una entrevista para Candela Review, alentamos a “hacer el ejercicio consciente y disciplinado de ir contra el Estado, desde el Estado, con el Estado y sin el Estado”. América del Sur: Georgetown América del Norte: Hartford-Jacksonville-Richmond18 de julio de 2021 Candela Review






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